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Meditación y dolor persistente: qué puede aportar
Cuando el dolor dura meses, no depende solo de los tejidos: influyen el sueño, el estrés, la actividad y la manera en que interpretamos lo que sentimos. La meditación y el mindfulness trabajan sobre esa parte del problema.
Qué puede y qué no puede aportar
No es una técnica para eliminar el dolor ni un sustituto del tratamiento. Es una herramienta para reducir la activación constante, mejorar el descanso y recuperar cierta sensación de control, que suele traducirse en más actividad y menos miedo al movimiento.
Cómo empezar sin abandonar a la semana
Lo que mejor funciona es una práctica breve, concreta y repetible, mejor diaria que larga.
- Cinco minutos al día, a la misma hora y en el mismo sitio
- Empieza por la respiración: alargar la exhalación sin forzar
- Acepta que la mente se va; volver a la respiración es la práctica
- Combínala con movimiento suave o con el final de tu sesión de ejercicio
Sueño, estrés y dolor
Dormir mal aumenta la sensibilidad al dolor y baja la tolerancia al esfuerzo del día siguiente. Por eso, en muchos planes, cuidar el descanso y bajar la activación nocturna tiene tanto impacto como añadir un ejercicio más.
En consulta
Trabajamos estas herramientas dentro del bienestar integral y de los planes de hábitos y estrés, siempre junto al ejercicio y al tratamiento de fisioterapia, nunca en lugar de ellos.

